
Yesos de Barrachina y Cutanda
Se trata de un paisaje singular el que observamos cuando atravesamos estos tramos del valle del Pancrudo, (desde Godos hasta Navarrete del Río) protagonizado por el crecimiento de plantas gipsófilas en estas afloraciones de yesos. Estas plantas se encuentran protegidas por ser las únicas capaces de colonizar estos suelos y por ello se han incluido en la Red Natura 2000 como LIC (Lugar de Importancia Comunitaria). La zona de protección se extiende por las localidades de Barrachina, Cutanda y Godos, alcanzando las 1.534 Hectáreas.
El yeso es una roca dominante en esta zona que cuando se disuelve produce unas sales que sólo soportan algunas plantas, llamadas gipsófilas. Estas plantas son hierbas o pequeños arbustos como el arnacho (Ononis tridentata), la hierba venenera (Peganum harmala), la hierba de sapo (Herniaria fruticosa) o la grama (Agropyron cristatum).
En este paisaje las plantas gipsófilas se combinan con carrasca y sabina mora en las calizas de la solana y rebollo y guillomo en la zona de la umbría. Podemos encontrar cabras y corzos en los cortados calizos así como el azor, buitre leonado, volando en sus cielos y el zorzal común y otras especies anidando en sus arbustos.
A finales del siglo XIX, demandado sobre todo por el crecimiento del mundo urbano que comienza a enlucir todas las paredes y techos de las viviendas, los vecinos de Bañón, Torre los Negros, Cutanda, Barrachina, Ojos Negros y Navarrete del Río comienzan a explotar los yesos o “piedra de aljez” tan abundantes en el valle del Pancrudo. Una muestra de ello son los restos de la yesería o aljezar de Navarrete, donde se conserva un horno cargado y listo para quemar.
A pesar de lo prolongado en el tiempo de su explotación aún es posible encontrar abundantes zonas en las que se ven preciosos cristales de yeso que brillan al sol




